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La insoportable levedad del ser

2012 February 24
Posted by Elizen

Es curioso. Resulta que años y años estorbando y ahora que no estás, casi todo el mundo te hecha de menos. Ya he oído voces con la cantinela de dónde están las llaves.
La plaza no puede ser lo mismo sin su inquilina. LLevabas ochenta años viviendo allí, conocías y acicalabas cada rincón de tu casa.
Resultabas insoportable a veces, puesto que con el estrés del trabajo intenso, el estrés de la organización de autoridades, peñas abonados y demás fauna micénica, entre yonkis y trajeados aparecías en busca de tu estipendio, ese impuesto revolucionario no escrito por una labor no contratada, que repartías con todos los costrosos que recogías.
Resulta que no se porqué te caí bien. Eras pesada, pero porque tu soledad pedía a gritos un poco de silencio para expresar toda una vida que sabías que se apagaba. Por eso me dijiste que había sido un placer conocerme. Por eso me dijiste que igual nunca volveríamos a vernos. Lo negué, pero sabía que las cartas del destino te guardaban un flip con el año nuevo. Te tocó perder.
Todos perdimos. Resulta que ahora que no estás ya hay voces que te echan de menos. Sin embargo a mí me enseñaste tu casa y ese armario semioculto donde están las llaves en ese orden tan entrópico tuyo. Me enseñaste a lo men in black. Me enseñaste para que organizase y te sustituyese, no porque quisieras.
La plaza no será lo mismo sin tí. Aunque estorbases a muchos, seguro que en la próxima feria, el albero se levantará en polvareda y rebeldía echando de menos esa forma de regar a flor de piel. Nadie, salvo los tendidos caros se percatará. Los tendidos y yo, evidentemente.
Si quintilianno tiene su estatua, tu mereces otra al lado del bebricio, de camino a la plaza.
Empieza la temporada taurina.
Hasta siempre Feli.

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